7 ene 2009

Fabián Casas, "Ocio" y "Veteranos del pánico."


Hoy conocí a Fabián Casas. En “Ocio” y “Veteranos del pánico”. Dos relatos cortos que se vuelan.
Me habían recomendado otros títulos pero no los encontré.
Me enamoré con “Veteranos del pánico”. No me enamoré tanto como cuando conocí a Bolaño, pero es amor de todos modos.

Cuando tuve el librito entre mis manos, abrí al azar y leí el siguiente párrafo:
Sentía que alguien caminaba por mi pecho, que alguien, durante la noche, se tomaba el agua que dejaba en el vaso sobre la mesita de luz. Yo era el astronauta de una nave hecha con papel de calcar. Y tenía vértigo”, entonces lo compré.

Narra con pocos adjetivos y sin lamentos, y me parece que construye la oralidad al estilo de Salinger en "El Guardian entre el Centeno".
Nos habla, como si estuviéramos con él, compartiendo un café en el bar “Astral” y no podemos dejar de oirlo, ni de prestarle atención.

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