24 abr 2011

Los sinsabores del verdadero policía, R. Bolaño


Conocí a Bolaño con "Los Detectives Salvajes" en unas vacaciones en Gesell y lo amé.
Fueron unos días felices de dormir bajo el sol en la playa y de leer de noche hasta el amanecer. Luego supe que se había muerto.
Luego leí varios de sus libros de cuentos y algunos reportajes que le hicieron, en donde seguí amándolo. Leí “2666”. Novela póstuma. Novela intensa, con esa construcción sintáctica admirable y a conciencia de Bolaño, con esa no valoración y sin dramas. Con algunas zonas bastante confusas, como quedan algunas cosas después de una muerte, supongo.
Hace unos días llegó a mis manos “Los sinsabores del verdadero policía”. Me encontré con otro Amalfitano. Me pregunto por qué no se mostró así Amalfitano en 2666. Probablemente todo tenga que ver con los editores. O tal vez Bolaño quiso que en 2666 Amalfitano fuera aquél y no éste. No sé. Ya no sabremos realmente que hubiese deseado contarnos Bolaño de Amalfitano. Cual de los dos debió ser el de 2666.
“Los sinsabores…” es como haber metido la nariz en los borradores de Bolaño, como revolver sus cajones y encontrar escritos desde donde recicló para Los Detectives y otros que decidió quitar de 2666, o que los editores olvidaron integrar. Me pregunto que dirá él al leerse en “Los sinsabores del verdadero policía”.
Como sea, esta novela armada sin él, viene a agregar información sobre los caminos que recorre un escritor con sus personajes, o tal vez sobre los caminos que recorren los personajes cuando se le escapan al autor. Tiene muchos momentos en donde volví a disfrutar de Bolaño. Y a sufrir un poco con estructuras que parecen quedar a mitad de camino y que nos dejan con ganas de más. Como su vida. Lamentablemente.

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